La propensión y facilidad para el autoengaño, que es una característica universal del ser humano -y diría incluso que su condición más definitoria respecto a los demás animales- es siempre inconsciente por definición. Sin embargo, nunca es plena y totalmente inconsciente. En el fondo siempre hay, cuando menos, un hilo de conciencia que nos hace intuir o vislumbrar nuestro posible autoengaño. La disposición y el valor para tirar de ese hilo sin miramientos me parece el requisito fundamental del Ser libre y humilde.
La libertad y la humildad surgen del descubrimiento de la verdad, pero la verdad nunca se revela cuando se la persigue, sino sólo cuando observas, comprendes y revelas la falsedad.
Ninguna virtud se obtiene buscándola, sino que emana naturalmente de la visión lúcida de lo perverso. ¿Cómo se vence a un espejismo? Siendo consciente de que es un espejismo.
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