Suelo enfatizar la importancia de profundizar en la comprensión de cómo fabricamos los problemas antes de esforzarnos de manera infructuosa en solucionarlos. Las preguntas que las personas se hacen repetidamente suelen ir, en cambio, en la dirección apresurada; por ejemplo: ¿cómo puedo tranquilizarme en estas situaciones?, ¿qué tengo que hacer para no agobiarme así?, ¿cómo conseguir que esto no me afecte tanto?, ¿cómo calmar mi temor, inseguridad, culpabilidad…?, etc.
Normalmente, las personas se hacen este tipo de preguntas partiendo de una presunción implícita: que todo ese tipo de malestar ha de aparecer como algo intrínseco y natural de la persona, o bien como por arte de magia. Y estas inadvertidas premisas, desde luego, no son acordes a la realidad y ofuscan la ajustada comprensión y resolución de las dificultades. De qué manera y en base a qué estrategias y creencias produzco estos problemas es un tipo de pregunta con mucho más sentido, y que requiere indagación.
Como pequeña y ejemplificadora pincelada en este sentido podemos apreciar que, una de las estrategias preferentes para fabricar ansiedad y miedo ante todo tipo de situación sociales o relacionales, es el esfuerzo por no experimentar ni mostrar cualquier tipo de “debilidad” que pueda ser negativamente juzgada por los demás y por la propia conciencia, el esfuerzo por aparentar, fingir, ocultar o controlar de algún modo todo eso que supuestamente nos invalida o nos ridiculiza: nuestra torpeza, nuestras carencias, nuestros síntomas ansiosos. En nuestra falta de una autoaceptación incondicional, y en la consecuente exacerbada inquietud por la desaprobación de los demás, forzamos y controlamos una imagen y “un nivel” que supuestamente hay que proteger. Y todo ese esfuerzo, cuidado y control es una excelente manera de dinamitar nuestra fluidez, tranquilidad y naturalidad, de falsearnos a nosotros mismos, creando un efecto de tensión completamente paradójico. Por eso la sinceridad, la autenticidad y la naturalidad en cualquier caso son, no ya las técnicas de relajación más poderosas que existen, sino las maneras de no llegar a fabricar un tipo de ansiedad que precisamente no es natural. Pero, ¡hay tanto miedo a que nuestra sinceridad, autenticidad y naturalidad no sean suficientes!… ¿Suficientes para qué?
Hola Pedro,
Me gustaría profundizar más en el alejamiento de la ansiedad y el aprendizaje en el control de la misma. Considero según TS palabras que soy una persona que intenta vivir con naturalidad las situaciones complicadas de la vida.
Me encantaría recibir más ejemplos para seguir por el camino del autocontrol de la ansiedad y encontrar más calma día a día.
Un abrazo primo.
Dolors Castellano