En ocasiones, algunos psicólogos justifican el valor de la rabia como fuerza motivacional para salir de ciertos procesos depresivos. Pero es preciso aclarar que la rabia que ocasionalmente puede ayudar a salir de una depresión o tristeza profunda no es una rabia nueva que viene en nuestro auxilio, sino el desbloqueo de una emoción latente previamente forjada pero fuertemente reprimida (generalmente por factores de miedo y culpa), y que por ello mismo colapsa los procesos de resolución, aceptación de situaciones y toma de decisiones. Lo que ayuda a salir de algunas depresiones no es fabricar rabia, sino dejar de reprimirla cuando ya se ha gestado. La rabia no es en verdad la solución, sino que más bien la rabia ya creada pero reprimida y negada es el problema.
La descarga bien canalizada de esta emoción, con estrategias como las indicadas en mi libro Emociones Fósiles (2025) ayuda al desbloqueo, transita hacia una tristeza no patológica sino depurativa, y nos conduce hacia la aceptación y procesamiento más lúcido de las realidades vividas

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