La bella ironía es que para sentirnos verdadera y sanamente llenos en el plano psicológico tenemos que concienciar plenamente nuestra vacuidad. Así como la conciencia de nuestra ignorancia es el fundamento del buen conocimiento, la conciencia de nuestro vacío esencial es el fundamento de nuestra plenitud. No puedes amueblar libre y adecuadamente una estancia que ya consideras firmemente ocupada.

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