Cada tipo de actividad requiere un grado determinado de tensión para ser realizada de forma óptima. Se trata de algo así como la cuerda de una guitarra, que no suena adecuadamente si está demasiado floja o demasiado tensa.
La cuestión es que la inmensa mayoría de problemas que llegan a la consulta de los psicólogos tienen que ver con excesos de tensión, mucho más que con su déficit. Sin embargo, en lugar de aflojar la cuerda para encontrar los mejores desempeños y sensaciones, las personas suelen aplicar más esfuerzo, más velocidad, más exigencia, más dedicación. La guitarra no suena bien porque está demasiado tensa, y ante ello la tensamos más.
Detrás de esto se encuentra una de las creencias fallidas más implantadas en el ser humano: “Más es mejor. Si lo que haces no parece suficiente, inténtalo con más empeño”.
Continuamente nos entrampamos en bucles fallidos por nuestra rígida lógica y por nuestra falta de creatividad.